¿Qué es la Dependencia Afectiva?

 


La dependencia es un modo de ser, una forma de relacionarse consigo mismo y con el mundo donde el miedo a la soledad y la sensación de abandono e incapacidad son la constante. El sentir que no se tienen las herramientas, destrezas o capacidades para asumir la vida por sí mismo y la sensación de no merecimiento (el sentir que no hay suficiencia para ser amado y valorado como persona), son amenazas que generan la sensación de estar viviendo en un mundo difícil y complicado donde los demás son más fuertes y capaces. Razón por la cual, se ven en la necesidad de buscar personas que los puedan proteger, sostener y brindarles la seguridad, el amor y la valía que en sí mismos no encuentran.

Una vez logran establecer una relación con alguien que cumpla las características mencionadas previamente, son capaces de hacer cualquier cosa para evitar su rechazo o abandono. De tal manera que pasan por encima de sí mismos con el fin de complacer y satisfacer al otro, buscan aprobación a como de lugar (sea sonriendo constantemente, pidiendo perdón por todo o buscando orientación, ayuda y consejo para tomar sus propias decisiones, pues dudan de sí todo el tiempo), endeudan a las personas con regalos y favores que no les han sido pedidos, anticipan las necesidades de los demás para cubrirlas y buscan señales de amor y cariño en el otro permanentemente. Así mismo, evitan o ceden ante el conflicto, se victimizan y/o emplean estrategias de manipulación y control con el fin de evitar aquello que más temen: el vacío y la soledad.

Así es que, en el fondo, detrás de todo esto, hay una gama de emociones ocultas, emociones que van desde la depresión a la ansiedad y desde la tristeza hasta la culpa y la ira. Pues son personas que viven con una sensación de injusticia constante, ya que el sentir que dan y dan, y no reciben o reciben muy poco a cambio, les genera tanto rabia como frustración, sentimientos que no suelen manifestar pues podrían llevar a la pérdida de quien dependen. Por lo tanto, se dedican a mostrar únicamente emociones permitidas que no generen conflicto ya que, para un modo de ser dependiente, poner límites no sería su principal arte sino su principal riesgo.